martes, 20 de junio de 2017

TERESIANAS 78: CRÓNICA DE UN DÍA INOLVIDABLE

Colaboración especial de M Dolores Fernández Benítez

M Dolores Fernández Benítez


En uno de los fantásticos vídeos de Ana Jover, pudimos leer una frase de Mandela que a mí, personalmente, me llegó al corazón: “No hay nada como volver a un lugar que no ha cambiado para darte cuenta de cuánto has cambiado tú”. 

Con ese vídeo y con los demás, además de con las conversaciones en el grupo, la emoción de los días previos a nuestro encuentro fue creciendo minuto a minuto, en una primera toma de contacto virtual con amigas a las que habíamos dejado de ver hace treinta y nueve años. 




En mi caso concreto, cuando fui localizada, estaba pasando unos días malísimos debido al estrés por el exceso de trabajo, sentía que ya no podía más (quienes os dedicáis a la docencia lo comprendéis perfectamente). 

Y el quince de mayo, Juana Collado contacta conmigo, me pasa el teléfono de Yolanda Aguilar, entro en el grupo, y siento que ante mí se abre una ventana por la que salir volando a reencontrarme  con vosotras, con mi niñez, con esos años y esas vivencias que compartimos hace tanto tiempo y que conservábamos agazapadas en un rincón de nuestra memoria. 

Aunque aún seguía teniendo muchísimo trabajo, el estrés desapareció, mi energía se renovó, me sentí arrasada por una ilusión nueva. Y el ratito que dedicaba cada día a leer los whatsapp era un momento feliz, de desconexión total de la rutina, de brisa fresca y de luz interior. 

Pasaban los días, crecían los nervios, aumentaban la ilusión y la expectación… Y llegó el día 10 de junio, tan esperado por todas. Me resulta difícil encontrar las palabras para describir lo que sentí (y supongo que lo que todas sentimos) al llegar al Colegio y reencontrarnos y reconocernos


Besos, abrazos, emociones intensas… Fue una ola de entusiasmo que nos envolvió con fuerza y ya no nos soltó en todo el día. 


Las organizadoras brillaron con luz propia: los abanicos, los sombreros, la credencial con la foto de comunión… Me pareció todo precioso, original, hecho con el máximo cariño, y desde aquí quiero dar las gracias a esas chicas tan maravillosas (y no pongo nombres porque temo dejarme a alguien atrás). 

Después, la misa. Fue entrañable, emotiva, una vuelta a la niñez compartida, un momento que nos unió a todas por encima de nuestros credos y sensibilidades

Tengo que confesar que yo no tenía muy claro si asistir o no a la celebración religiosa, pero me alegré enormemente de hacerlo, porque creo que la espiritualidad del momento (creencias aparte) fue arrolladora, afloraron con fuerza los recuerdos de la infancia, resurgió la amistad dormida hasta entonces en algún recoveco del alma. 

Y esas canciones que todas nos sabíamos a pesar del tiempo transcurrido… Fue un momento mágico, intenso hasta las lágrimas, sobre todo cuando en las peticiones fueron nombradas las que, por desgracia, ya no están entre nosotras. 

El recorrido por el Colegio fue también memorable. Muchos espacios estaban cambiados, otros no tanto. Pudimos contrastar lo que veíamos con lo almacenado en nuestra memoria, compartir los recuerdos y reconstruir entre todas ese espacio común de nuestra infancia: esos patios, ese tobogán, esos rosales, esa gruta con la Virgen, ese olor a celindas, tan maravilloso…

 Las foto en la escalera, en el patio, el recorrido por las aulas de arriba, donde estuvimos en 7º y en 8º, las fotos que nos hicimos abajo, junto a la pila de piedra, con la imagen de la Virgen Niña… Algunas entramos en la habitación donde estaba la estatua de Santa Teresa (la que nos daba un poco de miedo), que ya no está… 

Todo ese recorrido por el Colegio estuvo cargado de hondas emociones, inolvidables porque fueron compartidas. Y desde aquí quiero dar las gracias también a la actual directora del Colegio por su amabilidad y por poner el Colegio a nuestra disposición para ese día. 

 Con nuestros sombreros multicolores y nuestros abanicos nos fuimos a la Plaza de Santa María, y allí nos hicimos una foto entrañable (que ha terminado saliendo en el periódico) antes de llegar a la Peña Flamenca, donde las “orgánicas” nos tenían preparadas estupendas sorpresas: las fotos de comunión colgadas de cintas extendidas por el comedor, el divertido concurso de trivial… Lo de colgar las fotos de comunión fue un detalle precioso y muy original. 


El tiempo que pasamos en la Peña estuvo lleno de momentos inolvidables: el pasado compartido recordado, la puesta al día sobre qué hacemos ahora y cómo estamos… 

Y, por encima de todo, el cariño que fluía entre nosotras. Una sensación extraña, al menos para mí, fue que hablábamos unas con otras como si el tiempo no hubiera pasado, como si esos treinta y nueve años no hubieran transcurrido. 

Personalmente, me sentía con más confianza y más desinhibida que con gente que veo a diario en el trabajo. Y es que creo que el haber estado tantos años juntas, durante la niñez, crea un lazo que difícilmente puede romperse, un lazo que está hecho de un cariño profundo del que nos habíamos olvidado quizá durante demasiado tiempo, pero que aún permanece. 

Yo coincidí con algunas de vosotras -pocas- en el instituto, e incluso con otras en la facultad. Pero a la inmensa mayoría no había vuelto a veros desde el último día de clase de 8º, cuando me faltaban aún unos días para cumplir los catorce años. Y para mí (y creo que para todas) este reencuentro ha sido algo maravilloso. 



Pero no terminó todo en la Peña. Un grupo bastante numeroso nos fuimos a la Alameda, a un bar que yo, personalmente, no conocía, “El quinto toro”. Y allí pasamos un rato también fabuloso, Yolanda tocando su inseparable guitarra y otras muchas cantando con ella las canciones que cantábamos de niñas (“Angelito de ojos tristes”, “Muñeca”, algunas de Mocedades y de Serrat…). 

Lo increíble es que recordábamos las letras, después de tanto tiempo. Fue un momento muy emotivo. Más tarde el grupo se fue reduciendo, quedamos unas cuantas y la conversación se hizo más íntima, más personal.

 Y me encantó conocer más a algunas con las que en el pasado había tratado poco (porque estaban en otro grupo) y descubrir que son personas estupendas, vitalistas y con una energía y una visión positiva de la vida por encima de lo habitual. 

Quiero dar las gracias a las que organizaron este evento con tanta dedicación y cariño (sin olvidar la labor casi detectivesca de localizarnos a todas), también por supuesto a todas las que asistieron por hacer posible un día tan especial y tan único. A las que crearon los vídeos y participaron en ellos. A las que han ido enviando fotos y elaborando montajes con ellas. Y, si la ocasión se repite (que espero que así sea), quiero animar a participar a las que esta vez no han podido venir, las hemos echado mucho de menos. Esta es la crónica (quizá demasiado personal y subjetiva) de un día inolvidable. 

Al principio de ella hice referencia a una frase de Mandela que encierra una verdad profunda: “No hay nada como volver a un lugar que no ha cambiado para darte cuenta de cuánto has cambiado tú”. 

Ahora se me viene a la memoria uno de los versos del Poema 20 de Pablo Neruda: “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”.

 Y, aplicando este verso a lo que siento ahora, creo que, por una parte, sí que seguimos siendo las mismas (las mismas niñas que compartieron juegos, canciones, risas…), pero, por otra parte, somos otras, mejores aún, porque hemos crecido y vivido y nos hemos enriquecido con nuestras experiencias, buenas o malas, pero todas forman parte de la vida y nos hacen mejorar si sabemos darles un sentido y aprender de ellas. Y el ser las mismas, pero diferentes, y poder poner en común nuestras vidas es algo precioso y que merece la pena. 

Como dijo Yolanda en la misa, “se nos ha ensanchado un poco más el corazón”. 

El día 10 de junio se quedó corto porque éramos tantas que era imposible que todas pudiéramos asomarnos a la vida de todas. Pero, insisto, fue un día inolvidable que espero se repita cada año.

 Y, por supuesto, me parece estupenda la idea que propuso alguien de quedar de vez en cuando, aunque sea en grupos más pequeños, y no perder ya el contacto entre nosotras. Cierro esta crónica con unas palabras de poeta Luis Cernuda:

 “Llega un momento en la vida cuando el tiempo nos alcanza. Quiero decir que a partir de tal edad nos vemos sujetos al tiempo y obligados a contar con él, como si alguna colérica visión con espada centelleante nos arrojara del paraíso primero, donde todo hombre una vez ha vivido libre del aguijón de la muerte. ¡Años de la niñez en que el tiempo no existe! Un día, unas horas son entonces cifra de la eternidad. ¿Cuántos siglos caben en las horas de un niño?” 

Y no me resisto a añadir una cita tomada de un libro leído recientemente, “El olvido que seremos”, de Héctor Abad Faciolince, que me ha impresionado muchísimo y cuya lectura recomiendo: 

“La cronología de la infancia no está hecha de líneas sino de sobresaltos. La memoria es un espejo opaco y vuelto añicos, o, mejor dicho, está hecha de intemporales conchas de recuerdos desperdigadas sobre una playa de olvidos. (…) Las imágenes se han perdido. Los años, las palabras, los juegos, las caricias se han borrado, y sin embargo, de repente, repasando el pasado, algo vuelve a iluminarse en la oscura región del olvido”. 

Un abrazo muy fuerte para todas. 

M.ª Dolores Fernández Benítez

jueves, 26 de enero de 2017

BIMBA, POR QUÉ TU NO Y YO SI?



No lo entiendo. Triple negativo, en un estado inicial (igual que yo y a la vez que yo, en aquella lejana primavera del 2014)... pero hay algo que tenemos que aprender.

Luchadora, sincera, transparente... 
¿Qué es lo que tenemos que entender?

No lo se.... 

Te admiro, pero no entiendo lo que ha pasado. Merecías vivir, merecías vencer este mal.

No puedo creerlo, no puedo analizarlo, no puedo admitirlo....

Espero que consigas enviar ese mensaje que trataste de enviar con tu foto desgarradora de tu masectomía. 

Algún día lo entenderemos, porque esta claro que tu misión era enviar un mensaje.... Llegará, diste tu vida por eso...

Quizá alguien lo entienda, quizá dejes mas paz en este mundo, seguro que tu actitud y tu mensaje dejan huella.

Gracias Bimba.

Hasta siempre.....

Ana Jover

jueves, 3 de noviembre de 2016

EDUCAR PARA EL FUTURO

El futuro... ¡Cuanta gente llega a mi despacho angustiada por el futuro!. Queremos saber lo que va a ocurrir, y no nos damos cuenta de que podemos provocar lo que va a ocurrir.

Ayer estuve en la Fundación Telefónica en un evento organizado por El País y la Fundación Santillana, en el que se debatía sobre este tema: Educar para el Futuro. Quizá es uno de los temas que mas inquieta a la sociedad actual. Las carreras del futuro, las profesiones del futuro, la educación del futuro... Es inalcanzable... No podemos vivir en el futuro. ¿Qué está pasando en el presente?

Se dijeron cosas muy interesantes sobre las tendencias del futuro. La importancia de dignificar la formación profesional, la creatividad, las asignaturas de humanidades, las nuevas tecnologías... Podéis ver todo el evento aquí Educar para el Futuro. Os lo recomiendo, fue muy interesante. Me encantó Marta González Novo, gran profesional que condujo el debate de forma magistral.

A mi me llamó mucho la atención la intervención de Adela Cortina, (Catedrática de Ética de la universidad de Valencia). Dijo tres cosas sencillas y claras, y a la vez revolucionarias. Apenas han creado titulares, y son la clave del futuro:

- Hay que desarrollar una inteligencia diligente.
- Donde haya un problema, resolverlo
- La oferta genera demanda en la sociedad, y por tanto, empleos de futuro.

Y ya está... 

¿Cuantos de los que estudiamos la carrera hace años sabíamos algo sobre internet, páginas web, telefonía móvil, energías alternativas, construcción sostenible, lenguajes de nueva generación, sistemas de información geográfica, big data... y tantas y tantas otras cosas que han ido apareciendo nuevas? ¿quién podía imaginar en el siglo XIX que unas de las profesiones de mas éxito en el siglo XX iba a ser electricista?

Está claro que debe haber una formación continua. Que no nos podemos quedar en lo que ya sabemos como si fuera "mi tesoro". Que hay que evolucionar. Y para eso necesitamos una inteligencia diligente. 

Las profesiones de futuro son aquellas que resuelvan problemas. No hay profesiones de futuro, hay profesionales de futuro. Esos que se plantean que cuando "llegue ese río ya lo cruzaré", personas que confían en su inteligencia, en sus habilidades, en su capacidad para afrontar imprevistos.

Adela también definió dos conceptos que ayudan a entender el futuro. El técnico es la persona que domina los medios, el profesional es la persona capaz de poner los medios al servicio de la sociedad.

¿Sabes ya lo que vas a estudiar? Pues cualquier cosa que desarrolle tu inteligencia diligente, esa que es capaz de resolver problemas. Todas las asignaturas que ofertan actualmente las distintas universidades lo pueden hacer, siempre que te lo propongas. Entrena para ser un profesional de futuro y no te angusties con lo que va a pasar.  Los estudios no son un fin, son un medio. Aprovéchalos. 

Ana Jover Sanz-Pastor
Inteligencia Emocional
Practicioner PNL
Concentración alfa
Técnicas de estudio
Neuroeducación
Lda. CC Biológicas 

viernes, 28 de octubre de 2016

LA VIDA


Y la Vida la empujó, la obligó a dejar su sitio… y ella se hizo un ovillo en una esquina y lloró. 

Cuando sus lágrimas empezaron a secarse descubrió que no era la única. Vio como la Vida se acercaba a alguien. Notó su miedo, escuchó su silencioso lamento, pero esa persona se levantó de forma elegante y suave. No permitió que la empujaran. Empezó a buscar otra silla, otro sitio. Observó  cómo avanzaba entre la gente, cómo se detenía y preguntaba o pedía ayuda. La siguió…

Fue entonces cuando descubrió su carga… Ella no podía caminar porque llevaba un peso tan grande que el esfuerzo era titánico. Culpas, complejos, obligaciones de otros, inseguridad y mucha tristeza que pesaban en sus pies como plomos, que la hacían permanecer inmóvil, que la hundían poco a poco.

Sentada en el suelo empezó a quitar de sus pies, de su cabeza, de su espalda, de sus brazos aquel armazón que la paralizaba. 

Se sentía mucho mejor, empezó a sonreír. Notó cómo el aire acariciaba su cara, cómo el sol calentaba su cuerpo. Empezó a escuchar el canto de los pájaros cuando sacó de sus oídos dos piedras que ignoraba que estuvieran allí.

Consiguió ponerse en pie, dio un primer paso, y luego otro… Descubrió que su entorno cambiaba. 

Volvió a ver a la Vida, que, con un rostro amable, la invitaba a sentarse en un lugar mejor. Un sitio que le permitía caminar, soñar, descansar... 


Lo entendió… y lo agradeció...

Ana Jover Sanz-Pastor

miércoles, 19 de octubre de 2016

LOS HIJOS DEL CÁNCER DE MAMA


Este es testimonio que uno de mis hijos ha publicado en Facebook. Las personas que acompañan al enfermo son importantísimas, acompañan, animan, te dan fuerza. 

Todo mi cariño y apoyo a esos hijos desconcertados que mantienen la calma y siguen adelante, que hacen suya tu batalla, que siempre tienen una sonrisa y un gesto de cariño. 

Gracias Fernando

Hoy quiero agradecer a todas aquellas personas que hacen posible que una enfermedad tan dura como es el cáncer se pueda curar, dado que gracias a ellos y a la fuerza de voluntad de aquellos que la padecen, pueden superar este gran obstáculo que les pone la vida para poder continuar con la misma. En mi opinión no llegas a darte cuenta de lo que es realmente esta enfermedad hasta que uno de tus conocidos o familiares la sufre, es en ese momento cuando de verdad valoras la persistencia y la lucha constante que mantienen tanto contra la enfermedad como consigo mismos para no rendirse ni venirse abajo. Es justo en esos momentos donde tienes que apoyarte en la gente que de verdad quieres, ya sea tu familia, tus amigos o simplemente tus compañeros de quimio y radio. Con esto quieren enviar un fuerte abrazo a los familiares de aquellos que han perdido esta batalla, a aquellos que la han sufrido y la han superado y a todos los que la están sufriendo, para que continuen luchando y aguanten este tropiezo, porque superarlo te hace ser mucho mas fuerte y porque solo se vive una vez!! 
"Lo pequeño es grande día a día"
Un fuerte abrazo a todos! 

jueves, 15 de septiembre de 2016

EL MARRÓN DE SANTILLANA


Empezamos el curso y ya ha saltado a las redes sociales algo que está latente desde hace mucho tiempo: ¿quién y cómo decide qué tienen que aprender los niños en los colegios?

En el libro de Lengua y Literatura de 1º de la ESO de la Ed. Santillana aparece un texto, cuanto menos cuestionable. Estamos acostumbrados a que todo lo que ponen los libros del colegio es verdad o, al menos, es correcto. Pues parece que quizá tengamos que poner en tela de juicio muchas cosas que hasta ahora eran la base de nuestras vidas. 

He investigado sobre el origen de este texto (puedes descargártelo completo  aqui , leerlo y juzgar por ti mismo). El autodenominado Brown MoU Group , es el responsable de este  documento. 

Me parece muy fuerte que un texto, irónico y humorístico, elaborado por un grupo de adultos, para adultos, se coloque, sin filtro, en un libro de texto para niños de 12 o 13 años. Entiendo que su fin no era este.


"En el fondo es bueno que un hijo tuyo tenga un profesor mediocre, (o, como en este caso, un libro mediocre) porque antes o después se va a encontrar con gente mediocre en la vida y así aprende a tratarlos"... Esto es igual que decir que es bueno dar de comer chorizo a un bebe de 2 meses porque, antes o después, va a comer chorizo en su vida y se tiene que ir acostumbrando. Pero lo que ahora le hace daño, mas adelante le alimentará, porque tendrá el cuerpo preparado para asimilarlo.  

En este entorno donde hablamos de inteligencias múltiples, de pedagogía diferencial, de inteligencia emocional... ¿cómo se ha podido colar este gazapo?

Este texto fomenta el derrotismo, el victimismo, la manipulación. Muestra a unos adultos que,  incapaces de enfrentar sus problemas y solucionarlos, echan la culpa a otros de su falta de capacidad, de planificación y de sus propios errores. 


Señores de la Editorial Santillana, les invito a reflexionar. En su mano está solucionar este "marrón" de la mejor forma posible. La siguiente generación merece un trato mas sensible y respetuoso.

La educación no es un juego. 


Ana Jover Sanz-Pastor

jueves, 1 de septiembre de 2016

LA MALETA PARA EL ERASMUS




Querido hijo:
Cuando vas a vivir a otro país tienes una mezcla de incertidumbre y curiosidad por saber que encontrarás allí.

Nada más llegar abrirás tu maleta y serán tus cosas lo primero que encuentres. Poco a poco irás adquiriendo, consiguiendo, recibiendo cosas nuevas. Algunas sustituirán a las antiguas, otras se añadirán a tu nueva "maleta" y otras te acompañaran el resto de tu vida, vayas donde vayas.

Estoy tranquila, ya he visto tu maleta y tienes todo lo que necesitas.

Llevas tu alegría, tu curiosidad insaciable, tu cariño sincero hacia los demás, tus ganas de agradar y de ayudar, tus ansias por aprender cosas nuevas, tu tesón, tu gran capacidad de trabajo, tus ganas de divertirte, tus amigos, tu familia, y sobre todo, tu gran corazón.


Estoy convencida de que la maleta que traerás de vuelta será más del doble de la que llevas. Nuevas experiencias, nuevos amigos, nuevas costumbres, nuevos conocimientos. Serán muchas las cosas con las que nos enriqueceremos todos los que te rodeamos. Ese carácter tuyo, tan generoso, repartirá a manos llenas todos tus “tesoros” entre tu gente.

Acuérdate de contar con nosotros cuando nos necesites, para lo que sea y a cualquier hora.

Vuela muy alto,  mira siempre lejos en el horizonte, y no habrá imposibles.

No pierdas el brillo de tus ojos ni tu sonrisa, y Budapest se rendirá a tus pies.

Te quiero mi niño

Mamá